2ª Edición

“Detrás de cada político hay un contador de historias, un fabulador”

Enorme honor poder contar con Daniel Innerarity en la ponencia inaugural de los cursos extraordinarios de la Universidad de Zaragoza que se imparten en Fonz los días 4 y 5 de julio. Daniel Innerarity es catedrático de filosofía política y social, investigador del Ikerbasque, director del Instituto de Gobernanza Democrática y profesor invitado en diversas universidades europeas y americanas. Sus obras más recientes son “La política en tiempos de indignación” y “Política para perplejos“, título también de esta ponencia. También es colaborador habitual de El País, El correo/Diario Vasco y Eldiario.es, premio Príncipe de Viana de la Cultura en 2013 otorgado por el Gobierno de Navarra y considerado por la revista francesa “Le Nouvel Observateur” en 2004, como uno de los 25 grandes pensadores del mundo.

Innerarity ha expuesto sus tesis sobre política, fake news y comportamiento político sobre los hechos del panorama político actual. Para Daniel, si haces una descripción de la situación  política donde el resultado es que una parte está haciendo las cosas bien y la otra parte está totalmente equivocada, seguro que el resultado del análisis está equivocado. Hoy en día  tenemos la sensación de que en la política hay una mayor volatilidad, no es previsible el comportamiento social. Según Daniel, necesitamos redefinir los conceptos que definen la política  que en la actualidad están relativizados.

Para Daniel, detrás de cada político hay un contador de historias, un fabulador. Antes el político era un analista, un técnico de datos objetivos. En la actualidad, empiezas a hablar de  datos objetivos y a nadie le interesa, lo que capta la atención es la historia que nos cuentan sea verdad, verdad exagerada o mentira. Si los hechos son muy débiles, entra en acción la  fabulación, la interpretación a medida de esa realidad para vender una historia que interese. En un tiempo de tanto desconcierto, estas historias inverosímiles nos captan la atención, e incluso nos dan tranquilidad porque nos explican la situación. El problema es que cuando uno está constantemente hablando en términos de confabulación lo que hace es alimentar el fatalismo,  el “no hay nada que hacer”, y ese fatalismo es anti-democrático y desanima a la sociedad.

Daniel Innerarity nos ha comentado que en este contexto, ha salido la discusión sobre las “fake news”. Ya desde la UE se ha trabajado en como atacar la extensión de las noticias falsas. Para  Innerarity, un primer punto ha analizar que nos permite explicar la aparición de las fake news es el cambio cultural que ha habido en la actualidad. Las redes sociales es el espacio de la  interpretación de la realidad, llenas de personas que odian. Actualmente realizamos todo el análisis político en la red.

Para el filósofo, no hay verdadera discusión democrática si no hay una base objetiva. Aunque la relación con la verdad en la política es más compleja de lo que presuponemos. La mayoría de  las cosas que cuentan los políticos no es checkeable, no es el reflejo de una objetividad, es una interpretación personal de lo que se ha dicho. Eso no quiere decir, ni que se diga la  verdad ni que todo lo que se diga sea mentira. Así mismo, pocas veces nuestras interpretaciones coinciden con la verdad de los hechos. La responsabilidad de un político no se resume en que  no diga ninguna mentira, el político puede y debe permitirse exagerar. La política a veces tiene que animar a hacer lo contrario que la gente está haciendo para corregir, por ejemplo,  estados económicos. En política cuando se describe la objetividad no se zanja la discusión si no que se comienza, el mismo concepto de lo político es político. Con respecto a tiempos  pasados, ha habido un proliferación de ámbitos, que la tradición daba indiscutibles, y que actualmente son susceptibles de ser discutidos y por lo tanto de ser decididos. Por lo tanto, Inneriraty nos indica que cuidado con las objetividades y las cosas dadas como indiscutibles porque pueden convertirse en cualquier momento en opinables.

Daniel nos indica que la democracia liberal surge de la experiencia de que cuando hemos tratado de proteger mucho la verdad nos hemos llevado cosas muy valiosas por delante. La democracia es un sistema de organización de la sociedad en el que no se está muy interesado en que resplandezca la verdad si no que, aparezca un contexto de libertad de opinión sobre los asuntos políticos. Más que amor a la verdad lo que tenemos que tener es temor a los administradores de la verdad. A los políticos les tenemos que exigir mucho más que decirnos la verdad. Que nos movilicen, que estimulen la discusión, que interpreten bien los datos objetivos de la realidad.

Deja un comentario