2ª Edición

“Hoy en día es necesario enfocar la lucha feminista hacia la diferencia y especificidad”

La ponencia que tiene como eje central el auge del feminismo en el debate social, se inicia con una referencia a las manifestaciones del 8M protagonizadas por mujeres. María Angulo Egea, profesora de Periodismo UNIZAR, justifica el tema a tratar afirmando que ‘el feminismo es política’.

La mirada feminista ha sufrido una evolución en los medios de comunicación. La primera generación buscaba insertarse en la historia y en la acción, una lucha enfocada hacia la igualdad. Hoy en día es necesario enfocar la lucha feminista hacia la diferencia y especificidad, centrada en cómo debemos armarnos las mujeres.

‘El objetivo de esta mirada es terminar con la imagen de mujer como individuo sujetado en un contexto patriarcal, visibilizando a la mujer como sujeto activo. En el contexto mediático actual cada vez son más las mujeres graduadas en periodismo, sin embrago, no acceden a puestos directivos -1 de cada 5 puestos directivos es ocupado por una mujer-. Por lo tanto, en este aspecto, seguiremos apareciendo como pioneras’, expone Angulo.

¿El periodismo político sigue siendo un ámbito masculino? Es cierto que hay nombres reseñables de mujeres en este campo, como por ejemplo Cristina Fallarás. Esta, como mujer, admitió que una vez accedes a un cargo de responsabilidad en un medio de comunicación te das cuenta de lo que has tenido que soportar hasta llegar allí, pues el sistema sigue siendo patriarcal.

Las mujeres se enfrentan a muchas trabas en cualquier puesto laboral, pues cuentan con el hándicap de la maternidad que tiene como consecuencia la reducción salarial o la disminución de responsabilidades. No se estimula que seamos ambiciosas, recibimos un mayor número de mensajes que nos atan a un contexto determinado por los afectos.

Existe una actitud desprendida de un ‘periodismo de machos’: un error de un periodista puede resultar gracioso, humano, sin embargo, un fallo femenino muestra la mala praxis y falta de profesionalidad por parte de la misma. Por otro lado, dentro de una empresa mediática, el compadreo entre periodistas hombres es mucho más común, pero las mujeres corren el riesgo de ser sexualizadas por sus compañeros al aumentar el círculo de confianza.

Lucía Lijmaer, escritora y periodista de El Diario y El País, por otro lado, reflexiona acerca de por qué se han sucedido las manifestaciones que se han comentado al principio. Las mujeres se ven impulsadas a salir a la calle por el tratamiento de la información que ejercen los medios y la representación de sus derechos, ambos guiados por una lógica patriarcal que impulsa estas organizaciones.

Un ejemplo de ello lo ha expresado María Angulo al principio; el tratamiento que se hace en los informativos de los feminicidios muestran la debilidad natural que se le achaca a la mujer, representándola como el género frágil, véase el caso de La Manada.

‘Debemos revisar el género y la perspectiva material y discursiva que se emplea, teniendo en cuenta la construcción de la noticia, todo eso le da al periodista mucha más distinción’ concluye Lijmaer.

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